De hecho, es una tendencia casi global; los jóvenes tienden a perder interés por situaciones que ocurrirán en más de 30 años, entre ellas el retiro laboral. Sin embargo, hoy queremos sumarnos a esta iniciativa educativa. ¡Comencemos!

Veámoslo así:

¿Qué es lo más difícil a la hora de aprender o mejorar tu juego de tenis? Para muchas personas podría ser, en primer lugar, aprender los golpes. Y es cierto. Es muy complejo dominar los impactos entre la raqueta y la pelota. Hay demasiadas variables. El impacto no tiene una modalidad singular: hay diferentes tipos de impacto, los cuales dependen del agarre de la raqueta. Además, estos golpes se realizan en varias posiciones: derecha y revés. También varían según tu ubicación en la cancha y el tipo de devolución que haya realizado el contrincante.

Ahora bien, imagina que aprendiste a dominar los golpes, a tal punto, que puedes trazar una estrategia eficiente ante tu adversario. En esencia, parecería que hasta acá todo está cubierto. ¿Puedes decir que eres un buen jugador de tenis? Probablemente, no.

Pues, hay un factor imprescindible que los tenistas deben entrenar: las piernas. Una de las exigencias más duras del tenis es la movilidad. Los golpes mismos dependen de la movilidad del jugador y su capacidad de desplazarse de un lugar a otro: mientras más veloz, más tiempo y comodidad tendrá para golpear la pelota.


¿Y qué es un APV?

Pues, las piernas son al tenis lo que el Ahorro Previsional Voluntario (APV) a la pensión. Probablemente, en este punto, domines las bases del sistema (el ahorro obligatorio en las AFP), pero hay otras variables fundamentales que incidirán en tu ahorro como, por ejemplo, El Ahorro Previsional Voluntario (APV).

El APV es un instrumento adicional y complementario al ahorro obligatorio en las AFP. Puede ser contratado por personas dependientes o independientes siempre y cuando que coticen en una AFP. El objetivo de este esfuerzo yace en aumentar el monto de la pensión; así como para compensar períodos no cotizados o adelantar la edad de jubilación, puede contratarse en diferentes organizaciones: Compañía de Seguros de Vida, AFP, bancos y otras instituciones autorizadas.

Los ahorros de las cuentas de APV no tienen carácter de cotizaciones previsionales, pero si se destinan únicamente para la pensión. El Estado le otorga a las personas incentivos, como bonos o beneficios tributarios (dependiendo del Régimen Tributario: A o B).

¿Muy complejo aún? Pues, acá te lo resumimos:

Beneficios del APV

El beneficio principal del Ahorro Previsional Voluntario es el incremento directo de los saldos que financiarán tu pensión. Debes tener en cuenta que, cuando te jubiles, estarás dejando la vida laboral y tus ingresos cambiarán; probablemente no sean los mismos que tu sueldo actual. Por lo tanto, es importante que te prepares de la mejor manera, ante dicho escenario el APV es uno de tus mejores aliados para este fin.

Tipos de Régimen Tributario del APV

Este ahorro cuenta con importantes beneficios tributarios y/o aportes del estado, los cuales dependerán del Régimen Tributario que escojas:

Régimen Tributario A

El Estado aporta un 15% sobre los ahorros voluntarios que realices. El pago de esta Bonificación Fiscal se efectúa anualmente, y tiene un tope de 6 UTM al año.

Régimen tributario B

Lo ahorrado en APV se rebaja de la base imponible Dependiendo de la renta, se puede obtener un ahorro de impuestos entre 4% y 35% del monto aportado.

Este beneficio se obtiene de forma inmediata si los ahorros son realizados a través del empleador (máximo 50 UF mensuales). Si se efectúa directamente, los beneficios se reflejarán en la declaración de impuestos del próximo año, con un máximo de 600 UF anuales. Es importante considerar que en caso que retires el ahorro acogido al Régimen B, tendrá que pagar una tasa de impuesto con recargo.